
1917: Cuando el Tiempo se vuelve Realidad
En el 2019 tuvimos una de las cintas bélicas más importantes de los últimos 25 años.
Though the sky be dark, and the voyage be long, Yet we never can think we were rash or wrong…
(The Jumblies, Edward Lear)
Con una gran acogida por la crítica y el publico en general, 1917 se convirtió rápidamente en una de las películas más llamativas del 2019, siendo incluida en bastantes listas de las mejores producciones de ese año, sobresale de las demás no sólo en aspectos técnicos que han conmocionado al espectador, con una cinematografía sublime, desarrollada a la par, de Sam Mendes y Roger Deakins, sino también por la manera en la cual se ha desprendido un estilo de long-shots ya antes visto en películas como Rope (1948) del legendario director Alfred Hitchcock, hasta Birdman (2014) dirigida por el aclamado director mexicano Alejando Gonzáles Iñárritu.

Sin embargo, un problema que se le ha ido atribuyendo a la cinta cinematográfica, ha sido la valoración técnica más que la película per se. En el sentido de poder distraernos con preguntas como: ¿Cuánto duró cada secuencia? ¿Cómo hicieron para juntar estos dos planos? ¿Cómo hacen aparecer un avión de la nada sin que nos demos cuenta?
Esto lamentablemente influye de una manera no tan favorecedora a la forma en la que el espectador se relaciona con el film. Tenemos que tratar de ver a una película como una obra artística por la cual nos quieren transmitir un mensaje, no como una demostración de lo último de la tecnología audiovisual. Sin embargo, no se puede olvidar que esta producción, ha acuñado un hito cinematográfico en el sentido de lograr concretar satisfactoriamente un estilo tan complicado como obsoleto en muchos otros casos.

Al dar vida a un One-Long Shot que implicó una compleja producción que le valió múltiples reconocimientos a lo largo de la temporada de premios y críticas que no dudaron en reconocerla como una de las mejores películas del año. Las secuencias largas tienen el peligro de aburrir como también sorprender al espectador. Por ejemplo, en Children of Men (2006) de Alfonso Cuarón, se logra una armoniosa relación entre secuencias largas bastantes complejas y bien realizadas junto con una historia bastante intrínseca socialmente que resulta como un ejemplo a tomar en cuenta para producciones que desean incorporar esta clase de secuencias largas cinematográficas.
La historia de 1917 en sí, no es muy compleja, básicamente se enfoca en contar cómo dos soldados tratan de llegar de un punto A a un punto B, claramente no podemos omitir los constantes obstáculos que oponen su satisfactoria llegada. A pesar de una posible simplicidad en la historia, se logra enmarcar una forma de narración visual única por la cual tenemos presente cada movimiento detallado de los protagonistas, por los cuales logramos entender de una manera distinta esa capacidad no sólo de valentía, sino también de resistencia ante el peligro inminente. Además, la significativa del héroe por accidente hecha por el Cabo Segundo Schofield interpretado por George Mackay nos da un ejemplo de voluntad sin precedentes, poco vistas en el cine, comparables sólo con clásicos de guerra, como Saving Private Ryan (1998) del mítico director Steven Spielberg, también ubicado en una Francia atormentada por una Guerra Mundial.
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Detrás de esta fantástica obra cinematográfica, que se queda como una de las mejores películas a finales de década, se encuentra una historia personal, realizadas detenidamente por Sam Mendes y Krysty Wilson-Cairns en el guion. Describiendo las experiencias en la Primera mundial de Alfred H. Mendes, abuelo del director.
1917, inunda de emociones al espectador, le envía señales de un mensaje ansioso de llegar a su destino, del cual se desprende una travesía extraordinariamente asombrosa. Hemos descubierto una película que no solo son disparos y explosiones, sino también un poema ficticio a la continuidad del tiempo y el espacio en tiempos de guerra y violencia de hombre a hombre. Tiempos que aún no han terminado, pues estos solo se han disimulado con el opaco desgaste de los años.
El estado de paz entre hombres que viven unos junto a otros no es un estado natural, sino más bien, un estado de guerra. Aunque no siempre estallan las hostilidades, existe, sin embargo, la constante amenaza de que suceda… (Sobre La paz perpetua, Inmanuel Kant).
REFERENCIAS:
https://www.nytimes.com/2019/12/25/movies/1917-single-take.html
https://www.poetryfoundation.org/poems/54364/the-jumblies
http://www.revista.unam.mx/vol.5/num11/art77/dic_art77.pdf
https://www.imdb.com/title/tt8579674/?ref_=tttr_tr_tt
