Cooper Raiff y Los Instantes

Cha Cha Real Smooth retoma la pauta de Shithouse y retrata la naturaleza de las fiestas, el romance y los sinsabores juveniles, mientras le deja un lugar a la esperanza.

Cooper Raiff reafirma la figura que se viene armando alrededor de él desde hace un par de años como la nueva promesa del cine indie estadounidense (como lo fueron en su momento John Cassavetes, Gus Van Sant, Jim Jarmusch o hasta el mismo Quentin Tarantino). Con apenas 25 años se llevó el premio del Público en el último Sundance Film Festival, tras haberse hecho años atrás con el premio del Gran Jurado de South By Southwest. Su nueva película conecta los puntos a un nivel emocional con la anterior y vuelve a valerse de la auto ficción para tejer su historia.

El díptico “fiestero” de Raiff recuerda al también reciente director francés Guillaume Brac y su díptico “veraniego” o “playero” (La Isla del Tesoro de 2018 y Al Abordaje de 2020), donde combina los elementos alegres y coloridos de las épocas calurosas del año con relatos profundos que generan un contraste. Esta mezcla la repite Raiff en sus filmes, donde se observa la influencia de otro texano como Richard Linklater, con historias de una noche o una tarde, romances tan cortos como intensos. Así, la ópera prima de Raiff bebe de la trilogía Before y de la eurófica Dazed And Confused.

1. Shithouse (2020)

La también llamada Freshman Year, si bien recuerda a las películas de Linklater, me hace pensar en una novela peruana publicada en 2021. Animales Luminosos de Jeremías Gamboa también tiene a un protagonista ajeno a la vida universitaria estadounidense que una noche sale de fiesta con amigos y ese es el núcleo de la historia: esas horas vitales que se quedarán con él y esa mujer de la cual se enamora. Shithouse tiene una historia similar y aunque su trama abarca más tiempo, los hechos centrales son esos y ambas historias rebalsan de tintes autobiográficos.

Alex, una versión de Raiff interpretada por él mismo, es torpe y gracioso, tímido, pero con ganas de conocer gente, salir de su zona de confort y sobre todo de enamorarse. Y aunque consigue esto último, no logra que sea recíproco. En una fiesta conoce a Maggie (Dylan Gelula) y la conexión que se enciende entre ambos se convierte en la luz que los guiará en la noche principal de la película. Hay un intento, un amago, de algo más, pero acaba en risas solamente. Me recuerda, otra vez, a unos versos del poeta Rafael Robles Olivos: Tal vez sea la película de ayer / o el tiro en falso con la amiga de hace un rato.

Raiff rehúye de los clichés de las comedias románticas y opta por una propuesta real y genuina, una historia de amor con toques graciosos, pero es sobre todo una historia sobre madurar. Al personaje se le critica esto, que debe crecer, pero el director sabe poner los puntos en las heridas y aprovecha su historia para cuestionar las formas de relacionarse, así como las de expresar emociones. Contrapone la forma de vivir la sexualidad de los personajes y la anexa a sus personalidades mientras que no deja de lado el potencial cómico de las interacciones. Así, Shithouse es un extracto de la vida universitaria, de las fiestas y del amor, de enamorarse y sobre todo, de saber que algunos fracasos son hermosos.

2. Cha Cha Real Smooth (2022)

Más allá de las buenas actuaciones y del tributo a la vida que plantea Cooper Raiff en su más reciente película, destacan las ganas de romper con las ideas tradicionales que vende el cine sobre el amor. Salvando las distancias, cuestiona el romance al mejor estilo de The Worst Person In The World o In The Mood For Love (podría mencionar muchas otras cintas de Wong Kar-Wai) con disyuntivas morales en medio de enamoramientos. Aquello que parece correcto no lo es, y esta idea se vuelve una de las moralejas que nos deja el director.

Existe también un miedo al futuro y una clara búsqueda de uno mismo, de intentar responder a la pregunta ‹‹¿quién soy?›› Y como la canción de Jaime Sin Tierra, Raiff nos dice con su otro personaje, Andrew: ‹‹lo estoy averiguando››. El deseo imposible juega un rol particular en la historia, además de las ganas de irse del país o perseguir a un amor que se fue, sabiendo que es una proeza difícil o en ocasiones carente de sentido. Andrew sabe esto y nos vuelve a recordar a unos versos de Robles Olivos: Esta noche soy y me siento libre. / Definitivamente ya es hora de largarse de aquí.

¿Por qué Cha Cha Real Smooth? La frase viene de una canción y se refiere a la parte, dice el director, en la que debes hacer tu propio baile, inventar un paso y valerte por ti mismo. Esta es la pauta que tiene la historia y la que busca Andrew en medio de sus desventuras. “Cha Cha Real Smooth”, además, es un meme que alude a hacer algo de forma desastrosa o tropiezos, pero hacerlo. Lograr aquello que se propone pese a todo. Y esa es la historia de la película. Todo puede salir mal, pero hay que pasarla bien. Como dice Jorge Drexler: amar la trama más que el desenlace. Así, entre bailes y bebidas, Cooper Raiff desenvuelve todos sus miedos y sueños, sus deseos y recuerdos.

3. Las dos

Si bien ambas películas son protagonizadas por una suerte de alter ego del mismo Raiff y cuentan pasajes de su vida, el director y guionista se toma las licencias para darle la importancia que merece a personajes ajenos a él y a las situaciones claves. Sabe capturar los instantes importantes, como en las fiestas: no todo es música y baile, sino que les presta atención a los detalles, a las conversaciones afuera del bullicio, a los silencios, a las miradas, a los tiempos muertos que él dota de vida al añadirles algo cómico o tierno. Sus propios personajes llaman la atención porque son varones atípicos y buena onda, hombres que se permiten llorar cuando lo creen necesario, que tratan bien a todos y sus formas de relacionarse con mujeres es también una manera de decir: ¡Hey, no es tan difícil! como menciona Alejandra Pérez Martínez para Infobae, Raiff hace una representación de las nuevas masculinidades.

También, vale señalar, es un director que le da el espacio que merecen a las amistades, los hermanos y hermanas menores (incluso a la neuro-divergencia) y la pubertad; pero, sobre todo, a las madres. En ambas cintas las madres tienen, en diferentes medidas, un rol de apoyo y Raiff sabe rendirles tributo mientras que su mirada también se detiene en los deseos y añoranzas de los demás personajes; en sus metas, sueños y propias decisiones. Cooper Raiff no se confirma con los finales felices y va más allá en su afán de retratar la realidad con un ojo tanto auténtico como esperanzador. Nos dice: no todo saldrá bien, pero no todo saldrá mal. Tendrás caídas, pero te levantarás y encima bailarás.

En su primera película, el amor imposible de Raiff le dice: ‹‹todo esto se irá, desaparecerá›› en relación a ese momento, a ese ahora y el director supo eternizar los instantes, tarde o temprano, pues en su segunda película vuelve a ser mencionada esta idea, pero ahora es él quien ha madurado lo suficiente como para decir, como para decirnos, que hay que aprovechar esos momentos pues no se van a repetir, que amar y crecer es complicado y a veces doloroso; sin embargo: las memorias no se van a ningún lado.

 

 

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Gustavo Vegas Estudiante de Comunicación en la Universidad de Lima que sueña con ser escritor. Sus poemas han aparecido en ediciones de la revista digital Latrue Fanzine y en el Anuario de Poesía 2021 de la editorial independiente argentina Un Libro Una Casa. Actualmente se encuentra trabajando en su primer libro.
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