Crítica a «Marriage Story»: La importancia del adiós según Noah Baumbach

El cineasta escribe y dirige una película que explora el amor y la progresiva desilusión

El amor se presenta de muchas formas, pero el concepto de amor romántico que suele replicar Hollywood está alejado de la concepción del director de cine Noah Baumbach, quien presenta a una pareja que se ama de verdad pero que es incapaz de cohabitar debido a que el estado de felicidad para una parte puede llegar a significar una situación egoísta para otra.

Lo que siempre ha caracterizado a Baumbach es que pone en curso situaciones cotidianas, personajes reales y problemas naturales y los repotencializa para endurecer el mensaje.  El cineasta escribe y dirige una película que explora el amor y la progresiva desilusión, lo difícil y frustrante que es para los seres humanos decir adiós después no poder salvar una relación a pesar de haberlo entregado todo.

Si bien sus personajes siempre suelen estar conectados al mundo artístico, personas que bajo el criterio social son más importantes o más osadas, Baumbach nos abre las puertas a sus vulnerabilidades y demuestra que sus problemas son tan o más humanos que los del espectador. Mediante la proyección artística de estos personajes, argumenta que tienen mucha más humanidad por su nivel de experiencia.

Scarlett Johansson se luce en el mejor papel de toda su carrera, llega un punto en el que explota un cúmulo de emociones en el monólogo más conmovedor de la cinta, tan perfectamente escrito que se percibe con una maravillosa organicidad.

Adam Driver hace lo propio con una versión idealizada de una pareja que poco a poco el guion se encarga de destruir, de hecho, hay instantes en los que el espectador puede sentirse confundido poniéndose de lado de uno de los protagonistas y una escena después estar en su contra.

La historia se desenvuelve para que veamos los defectos de ambos; son obstinados, tercos y egoístas a su manera; son buenas personas que funcionaban como pareja hasta cierto punto, pero es momento de darle paso a otro arco en sus historias.

Baumbach también desarrolla la oposición que forma parte de la esencia de los personajes (uno desea New York y el otro California, etc), no hay una ausencia de amor pero si una incapacidad de vivir juntos al tener opiniones tan bruscamente opuestas, y posiblemente el problema podría solucionarse con el acuerdo verbal que de hecho es propuesto en la película, pero Baumbach desborda realidad al colocar a los cónyuges bajo factores externos que harán que inevitablemente el conflicto empeore.

Así, Baumbach pone al descubierto la representación de los horrores en un divorcio y los principales responsables de esto: abogados que se enfocan en el desmembramiento de bienes y en lograr la mayor ración en la repartición, familiares conflictuados que deben hacer frente también a la separación rompiendo lazos con la otra parte, y los amigos de la compañía de teatro que generan cizaña sobre la raíz de la situación.

Por lo tanto, los reclamos son inevitables; por un lado, Charlie quien progresivamente va retratando a Nicole como una villana, mientras que Nicole va alejándose cada vez más del mundo egocéntrico de su marido, antes extraordinario para ella.

Otro aspecto a destacar es lo detallista que es Baumbach, dejándole la difícil tarea de observación al espectador; sobretodo en las descripciones iniciales de los personajes al inicio de la película, tenemos que ser muy minuciosos para encontrar objetos que derivan a la vida del matrimonio antes de la separación.

La escena final con la emotiva despedida tiene a Charlie como un quinto Beatle, alguien para quien ya no hay espacio, alguien invisible que lleva un traje de fantasma, pero el final es feliz. Hay custodia compartida y ya no están los improperios lanzados uno en contra del otro. Es un llamado a la reflexión de Baumbach de la debida oxigenación que debe haber en la pareja para vivir en paz.

«Marriage Story» es una película cuya versión de amor es esa que te permite hacer lo correcto por más que sea difícil, todo sea por transmitir paz hacia la otra persona y así ésta por fin alcance la felicidad. Al final, la cinta nos demuestra que el amor sigue en el interior de los protagonistas y que seguirán amándose, aunque no tenga sentido seguirlo haciendo.

Calificación: 8.3/10

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Luis Ramos Siempre he pensado que las películas nos privan de nuestra realidad por el tiempo determinado por su duración. Es curioso porque las personas queremos vidas ficticias, pero estoy seguro que los personajes ficticios querrían una vida real.
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