Oh, Nora

Nora Ephron, escritora, directora y, sobretodo, mordaz pensadora de los asuntos de vivir humanx.

La primera vez que leí a Nora Ephron fue cuando descubrí su nombre.

Debido a la popularidad de sus films en la programación dominguera de algunos canales de televisión a inicios de siglo, había visto en mi adolescencia You’ve Got Mail (1998), la cual siempre encontré encantadora, Sleepless in Seattle (1993), que nunca terminé de ver porque me pareció demasiado melosa, y When Harry Met Sally… (1989), de la que no conservo ningún recuerdo en particular.

En ese entonces conocía poco de las personas que trabajaban detrás de cámara, lxs que me importaban eran lxs que estaban delante. Por lo que sabía quién era Meg Ryan, Tom Hanks y Billy Crystal pero no quién había escrito ni dirigido aquellos títulos –Ephron escribió los tres y dirigió los dos primeros–.
 

Julie & Julia (2009)

También había visto Julie & Julia (2009), años después, atraída por el hecho de que es una película sobre cocina.

En ese otro entonces atravesaba el pico más alto de mi obsesión por la comida, ya que no solo estudiaba gastronomía, sino que todo lo que hacía debía ser, de alguna manera, comestible. Incluso las películas. En ese sentido, Julie & Julia fue una delicia para mi mente insaciable. Pero, de igual manera, no tenía idea quién había escrito o dirigido ese film tan adorable – ambos roles desempeñados por Ephron–.

Fueron muchos años los que pasaron para que, al fin, Nora Ephron y yo nos conozcamos por nuestros nombres completos. Y, justo como debía ser pues ella también adoraba la comida, fue durante un almuerzo. Su ensayo Moving On para la revista The New Yorker, publicado en 2006, fue mi acompañante mientras una tarde, bocado a bocado, comenzaba y terminaba mi ensalada.

Wow. Ephron escribía con una frescura limonada la historia de amor entre ella y su departamento en el edificio Apthorp en Manhattan. La soltura de su narración en primera persona en la que salta constantemente del relato principal a pequeñas aclaraciones o reflexiones sobre lo que cuenta, la sensibilidad con la que recorre una experiencia sencilla y ordinaria y la convierte en un asunto importante y elevado, y la comedia que emerge de la seriedad de sus declaraciones hacen de este ensayo la golosina perfecta.

Poco después, me encontré con el audiolibro de Heartburn, la única novela escrita por Ephron y publicada en 1983. No llegué a escuchar más que el primer episodio, pero reconocí inmediatamente en Rachel, el personaje principal, el mismo torbellino mental que leí en Nora cuando ella era ella misma: un huracán lleno de precisiones insignificantes súper significativas y de desviaciones necesarias provocadas o por una emoción descontrolada o por el ansia de entender lo que le está pasando.

Pero claro, Rachel es Nora, ya que su forma de masticar y tragar lo que la vida les pone en frente es idéntica. También porque Heartburn es, efectivamente, un libro semi-autobiográfico. Sí, Ephron llevó la escandalosa historia de su segundo divorcio a las páginas de un éxito impreso, pero no lo hizo enmarcándolo en una historia de dolor y tragedia, sino que la construyó rodeada de humor y comida, justo como ella.
 

Heartburn (1986)

Tres años después, bajo la dirección de Mike Nichols y protagonizada por Meryl Streep y Jack Nicholson, Heartburn fue llevada a la gran pantalla, con la adaptación del guion al mando de Ephron, por supuesto. Sin embargo, a pesar de contar con los pesos pesados del Hollywood de los 80, la versión cinematográfica fue un fracaso. Si bien recupera mucho de la sensibilidad de Rachel y la comicidad que se crea alrededor de su intentar digerir el fracaso de su matrimonio, no lo hace con lo más interesante de su autora, su voz. El film no funciona ya que prescinde de los fabulosos apartados, de las pequeñas explicaciones, de los pensamientos desesperados.

Aquella fue su segunda experiencia escribiendo para cine. Su debut fue una co-escritura con Alice Arlen para el drama Silkwood en 1983, asimismo protagonizado por Streep y dirigido por Nichols, por el cual recibió su primera nominación al Oscar para Mejor Guion Original. Sin embargo, Heartburn inauguró su presencia en el mundo del celuloide con el género por el que se haría mundialmente famosa, la comedia. Y aunque fue un primer intento fallido, Ephron no tardó en entender cómo llevar toda la genialidad de su humor a un libreto cinematográfico.

Es así que en 1989 estrenó su tercer título, la exitosa When Harry Met Sally…, dirigida por Rob Reiner y protagonizada por Meg Ryan y Billy Cristal, película por la que recibió su segunda nominación al Oscar. En ella, Ephron ubica brillantemente en los diálogos toda la perspicacia de sus ideas y la exquisitez de su prosa construyendo un film que se compone principalmente de personajes conversando. De esta manera, con conversaciones como la de la ropa interior de días de la semana o de los misterios del orgasmo femenino, más esa ironía tan suya que encuentra los lugares más graciosos para escabullirse, When Harry Met Sally… representa una comedia verdaderamente deliciosa y verdaderamente Ephroniana.

When Harry Met Sally… (1989)

Lamentablemente, éste fue el único film que reflejó plenamente toda su habilidad con las palabras y la comedia; habilidad que, por cierto, llevó a su máximo esplendor en sus obras impresas de no-ficción, excepto por Heartburn, la novela.

A parte de los más de 10 largometrajes que escribió –la mayoría de veces en alianza con unx segundx guionistx– y los 8 que dirigió, Ephron escribió 3 obras de teatro y publicó varios artículos en The New Yorker y HuffPost, además de varias colecciones de ensayos como Crazy Salad: Some Things About Women (1975), I Feel Bad About My Neck: And Other Thoughts on  Being a Woman (2006) y I Remember Nothing: And Other Reflections (2010).

Ephron murió en el 2012 a los 71 años, pero dejó un legado extenso en el que su mirada sincera y pícara sobre los asuntos ordinarios de vivir humanx es el postre más apetitoso.

Oh, Nora, nos harás mucha falta.

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Sharon Olazaval Actriz peruano-ecuatoriana formada en el Laboratorio de Teatro Malayerba en Quito, Ecuador. Estudiante de cine en la Universidad Nacional de Córdoba en Argentina. Bailarina de inspiración, no de escuela, guionista de aspiración y escritora de madrugadas.
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